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El pasado día 17 de enero de 2010 se cumplieron los cincuenta años de la Ordenación Sacerdotal del P. Daniel Escamilla Murciano. Para mejor celebrar tan importante y grato acontecimiento se eligió la fecha del 23 de enero, sábado.
En la mañana de este día las campanas convocaron a los fieles a la fiesta. La gente iba llegando al Colegio “San Hermenegildo”. El día nos obsequiaba con una lluvia generosa que no impedía, sino que acompañaba, pues es enero.
A las 12:30 horas, habíamos quedado para la Eucaristía. La hermosa capilla era un marco perfecto para reunirnos. El P. Daniel preside la ceremonia de sus 50 años de sacerdocio para dar gracias a Dios por su misericordia y sus beneficios. Concelebramos un grupo de hermanos sacerdotes: el P. Provincial, José Antonio Fernández, el P. José Oltra, el P. José Ángel Lostado, el P. Sisinio Bravo, el P. Guillermo Maya, el P. Ángel García, el P. José Luis Muñoz. Todo transcurría con fervor y sencillez. El P. Daniel desgrana su propia biografía en su intento de alabar y glorificar al Señor, dando gracias, a la vez, a todos cuantos le ayudaron en sus comienzos y a lo largo de toda su extensa y prolongada vida. Se armonizaba con cantos y música.
En los bancos de la capilla, sus sobrinos Flora y Gregorio, las hermanos Terciarios, de la propia comunidad –P. Julio Martínez, Fr. Francisco Carretero, Fr. Bernardo Abia–, de Madrid –Fr. Víctor García, Fr. José Antonio Láinez–, de Torrente –Fr. Antonio Faus–, de Benagalbón (Málaga) –Fr. Juan José Soriano–, las hermanas Terciarias de Mairena del Aljarafe (Sevilla) –Milena, Anunciación y Covadonga– y varias religiosas “Hermanas de la Caridad de Santa Ana” de la Comunidad Padre Bonal, de Dos Hermanas. Estaban también todos los componentes de la comunidad educativa, personal docente y no docente, algunas familias amigas de muchos años, cooperadores amigonianos, etc., en total unas noventa personas.
El acto religioso resultó entrañable, solemne, pero sencillo… Estábamos en familia porque todos nos vemos todos los días. Acompañábamos al P. Daniel con todo nuestro cariño, como él mismo quería… Sin nada extraordinario, pero sin nada de ordinario también.Después de la Eucaristía, los participantes estaban invitados a la comida de fraternidad y amistad que nos había preparado “El Emigrante” en sus locales del centro de Dos Hermanas. Aunque seguía la lluvia, acudimos al restaurante a compartir el menú que nos ofrecían. Todo transcurrió en el mejor ambiente, con el brindis a la salud del P. Daniel, con los regalos que teníamos preparados para demostrarle nuestro afecto, con los buenos deseos para que el Señor le bendiga por siempre… Así se completaba una jornada llena de alegría y felicidad para todos.
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